viernes, 30 de mayo de 2014

La Dama de las mariposas. 3º Capítulo. IMPOTENCIA

 El día de la madre en el hospital

¿Existe algún sentimiento peor que la impotencia? Para mi es el peor de todos. Si le sumas el agotamiento físico, mental y moral se solidarizan y te llevan a la desesperación y la duda.

A qué ya no sepas si estás haciendo lo correcto o no. Y en todo este cóctel de sentimientos y sensaciones negativas se hace dueño y señor el desaliento.
Así me sentí esta mañana y terminé llorando como una niña desvalida y perdida que no encuentra el camino a casa.

Nunca me he sentido así como hoy. ¡Jamás! 
Ha sido algo tan nuevo en mi interior que me rompí sin poder evitarlo.

Ha habido personas que me han dicho que yo soy muy dura, muy fuerte. Porque he pasado por situaciones realmente duras, accidentes de mis hijos cuando eran pequeños y no hay nada peor que eso para una madre. Pero mi respuesta siempre es la misma.

-.¿Me queda de otra? Cuando ocurre, ocurre y no puedes hacer otra cosa que afrontarlo. No puedes o no debes mejor dicho, evadirte de la realidad. Y mi forma de mantenerme serena es controlarlo todo, si me dejan al margen es cuando se me ponen unos nervios en el estomago que parece que no quepo dentro de mi cuerpo.

Tal vez por eso dicen que soy fuerte, que soy dura. Pero es solo una coraza para protegerme.

Mientras mi mente esté funcionando y controlando la situación parece que solo sea cerebro. Nadie me ve derrumbarme. Estoy al tanto de todo, no duermo aunque esté en la cama a no ser que me rinda el agotamiento. Me despierto sobresaltada con la alarma las 24h en marcha. Ahí estoy, al pie del cañón mientras haga falta.

Mientras mi cerebro funcione sobrevivo.

Pero cuando todo pasa…. Cuando las cosas mejoran entonces me viene de golpe todo el agotamiento y es cuando yo hago ñiiiiummmmm plasssssss y me llega la bajona.  Pero claro ya la situación está calmada, ya no preocupa y todos se quedaron con la imagen de la Ana fuerte. Solo los míos, los que me conocen son conscientes de esto. Aun así a mi no me gusta mostrar totalmente como estoy por dentro.

Ha sido un mes de hospital menos dos días. Susto tras susto con mi madre. Y hoy ya son 9 días en casa.
El hospital fue agotador porque estábamos con ella las 24h. Yo siempre por las mañanas para poder hablar con el médico y me quedaba hasta las 4 o 5 de la tarde que llegaba mi marido o mi hija a relevarme. Y por las noches mi hermano.

Salió tan animada de hospital, en silla de ruedas pero feliz. Fue llegar a casa y agotarse. Y de ahí en vez de ir a mejor fue todo lo contrario. En el hospital caminaba, aquí a partir del segundo día ya no caminó.

Es como si la fortaleza que tuvo en el hospital la perdiera al cruzar el umbral de su casa y se relajara totalmente para mostrar su malestar y su agotamiento. (Me suena de algo, ahora que lo pienso ya sé a quién salí)

Tanto cambio de medicación que tenía que tomar durante 5 días parece que la tenía drogada y no tenía fuerzas. Durante todos estos días así lo entendí y esperé a que terminaran esos días y se redujera la burrada de pastillas, 8 en el desayuno y 4 en la cena, aparte de dos clases de insulina un aspirador en polvo, 2 inyecciones en la barriga y un liquido para las llagas de la boca a causa del oxigeno.....

Tuve paciencia, guardias y muchísimos cuidados para que se mejorara. Trabajo agotador el del cuidador de un anciano. No es lo mismo cambiar los pañales aun adulto que aun bebe. ¡Ni de coña! Pero ya tengo practica, va una adaptándose a los cambios.

En el hospital van tres auxiliares a cambiarla, en una cama que sube a su altura, y hay tres turnos durante el día.

En casa no tenemos esa cama tan práctica y la auxiliar-enfermera es una sola las 24h. He terminado fajándome porque ya no aguanto la cintura ni los riñones.
Los escrúpulos los he aparcado. Mierda es mierda y no es nada agradable aunque sea tu madre. Pero cuando existe la preocupación por mantenerla en vida te olvidas de la mierda, del olor, te pones unos guantes y le gastas bromas para que no se sienta mal por necesitar pañales y no se te pasa por la imaginación hacer una cara ni un gesto de asco porque el amor te puede.
¡Así es la vida!

Al reducir la medicación se la notó más lúcida, más ella. Hay que tener en cuenta que mi madre a sus 84 años leía todos los días antes de ir al hospital. Y en el hospital empecé leyendo le yo “EBANO, Ashanti”· del autor canario Alberto Vázquez Figueroa,  y los últimos días ella sola llegó a la mitad del libro.
Ayer por primera vez conseguimos levantarla y sacarla de la cama y que caminara unos pasitos.

Mi madre está delgadita, se quedó de 53 en 51kg con tanta cama que ya son 6 semanas ha perdido la poca masa muscular que tenía y no se aguanta la pobre. Todos estos días le hemos hecho en casa ejercicios en la cama y masajes con aceite de aloe para hidratar y tonificar sus piernas.

Durmió toda la noche tranquila por el ejercicio y me costó despertarla para tomarle la tensión y la glucemia, ponerle la insulina y darle el desayuno. Le cambié su pañal para que   desayunara limpita y todo el proceso hablando con ella, dándole conversación para espabilarla y con las cortinas abiertas para que entrara la luz.

Todo el rato sin que ella me dirigiera la palabra. Solo me miraba. Su mirada estaba vacía, muerta sin vida, sin expresión y me asusté.

Tomaba ya mucha menos medicación y desde ayer comió por primera vez sola desde que salió del hospital porque días atrás temblaba como una hoja. No controlaba y se mordía así que le dábamos todo en puré. La suerte es que nunca ha perdido el apetito y siempre se come todo. Por eso aguanta. Así que le di su desayuno para que comiera sola a ver que hacía.

Le preparé unas tostadas con queso freso de untar y una loncha de jamón y una taza de leche. Puse las tostadas en un plato de plástico de camping que le gusta a ella porque no le pesa y se lo di. Guardé la taza por si acaso.

La tenía incorporada con almohadas para evitar que se atragantara. Le pregunté:

-. ¿Tienes hambre mami?

Movió la cabeza para responderme afirmativamente pero no dijo nada. Seguía con la mirada perdida y mi mosqueo en aumento y me fui poniendo nerviosa.
Lo primero que hizo fue acercarse el plato a la boca e ir a darle un mordisco y le dije:

-. ¿Qué haces mamá?
-. Comer.
Me respondió molesta.
-. ¿Y te vas a comer el plato? ¿Los platos se comen mamá?
-. NO.
-.Entonces….
Balbucea:
-.¿Qué quieres qué haga?
Cuesta entenderla.
-. Pues que te comas las tostadas no el plato mamá.
Cogí una tostada y se la puse en la mano.
Comenzó a comérsela cerrando los ojos.
-. Mamá abre los ojos, no te duermas que estás comiendo.
Abría los ojos y seguía comiendo.
-.Mamá abre los ojos por favor, que no te duermas.
Y así durante todo el desayuno, la misma batalla contra el sueño.
Terminó de desayunar. En ese plan ni de coña conseguirá que se lavara los dientes. Le hice hacer gárgaras con el agua.
-.Mamá ahora te toca el aspirador, expulsa el aire y aspira. No, no, no soples, aspira, hacia adentro. Así venga. Ahora te voy a pichar en la barriga ¿vale? ¿Me dejas que te piche? Contéstame ¿por qué no me hablas mamá?
Seguía con los ojos abiertos y esa mirada perdida y vacía.
-. Mamá háblame por favor dime algo.
-. No se, no se…..
-. ¿Qué es lo que no sabes?
-. Ay déjame, no sé.
-. No, no te dejo mamá. Cuando tu fuiste al hospital a ti en tu cabeza no te pasaba nada. Despistes y alguna palabra que a veces te costaba encontrar pero nada más. Así que no te dejo porque yo quiero saber cómo funciona tu cabeza ¿Vale?

Mi inquietud, y preocupación iban en aumento. La tensión y el azúcar bien. Respirando sin problemas. Sin estar agotada, por lo tanto corazón bien. ¿Qué coño está pasando aquí? Y me iba poniendo cada vez más nerviosa.
Me senté a su lado en una silla junto a su cama.

-. A ver mamá, tienes que hablarme. En el hospital tu hablabas. Yo estaba contigo y conversabas. A veces te quedabas dormida, pero cuando te despertabas me sonreías y me decías:

-. Hola cariño. 

Hoy ni me has saludado. Ni los buenos días me has dado, ni un beso si quiera. 
Tu a las enfermeras y a todos los que te cuidaban les debas los buenos días y la buenas horas caramba y las gracias por todo.  Y a mí que soy tu hija y tanto te quiero y te cuido ¿no me vas a decir ni un hola?

Seguía mirándome y sin hablarme.

-. Mamí por favor dime algo.
-. Queeeee.- respondió impaciente, como enfadada y puso mala cara.
-.Cabreate conmigo pero no te voy a dejar dormir. Llevas más de 12 horas durmiendo. No es normal tanto sueño. Tienes menos medicación y tus constantes están bien. Ya dormirás más tarde, mira.- le muestro el reloj.-
 Solo llevamos aquí media hora, no puedes volver a dormirte.

Cogí una toalla, le moví la cabeza, se la puse de bajo y alrededor del cuello y cogí la botella de agua y con cuidado empecé a mojarle la cabeza y a repartir el agua con un suave masaje no sea que se me mareara.
Conseguí espabilarla. Se me había vuelto a escurrir cama abajo buscando la pose para dormir así que le dije:

-. A ver mami. A la de tres como otras veces y para arriba. Una dos y tres.

Y me hace la plancha y se me pone tiesa. 
¡Ay mi cintura, que me dejé arriba la faja coño!

-. A ver mamá. Sube las piernas, dobla las rodillas así. Primero una, luego la otra y a la de tres. Pero esta vez si ¿vale?
-.Si.
-. Estupendo, vamos arriba. ¡Ay no, del cuello no mamá! Espera por aquí, por mi brazo como siempre. Una, dos y tres.

Ufff ahora si, pero me tiene muerta.

-. Mamá. Escúchame, ¿me escuchas?

Mueve la cabeza y solo me mira de la misma forma.

-. Mamá estás mucho mejor, más regulada en todo. No se por qué estás así. Tus pulmones  están bien, los riñones bien, el corazón bien, comes bien, cagas bien, por lo que tu aparato digestivo funciona bien ¿entonces? ¿tu entiendes cuando te hablo?

Otra vez me mueve la cabeza.

-. Mamá saliste del hospital de estar tan malita... Ahora estás bien. ¿Por qué no quieres levantarte de la cama y ni si quiera hablarme? Va a venir tu nieto Willy desde Perú solo  para verte y para que conozcas a su hija en persona. Tu biznieta. Solo en un mes ya lo tienes aquí. ¿Quieres que te vea así en la cama? ¿Tampoco vas hablar con él? ¿Va a venir para eso? ¿Qué quieres que se lleve un disgusto tremendo y se eche a llorar?
-. No
-. Entonces mamá, habla conmigo pues.

Silencio.

-. ¿No quieres jugar con Attenya? ¿Aquí en la cama o en el parque?
-. Parque.

Pensé voy hacer preguntas sencillas y concretas a ver si responde, relájate Ana.

-. ¿En qué año naciste mamá?

 Silencio

-. Dime. ¿En qué año naciste?
-. No sé.
-. Piensa. Haz memoria. Tu siempre dices que vas con el año.
-. Déjame.

Por lo menos ha dicho algo.

-. No te dejo. A ver ¿qué edad tienes?

Después de un buen rato e insistir bastante.

-. Nueve.
-.¿Nueve años?  ¿Cómo que nueve años? Naciste en 1930. ¿En qué año estamos?
-. No sé.
-. En el 2014. Si naciste en 1930 tienes 84, no 9.
¿Quién vino de vacaciones a pasar la Navidad en casa?
-. No sé.
-. Francesca. ¿Sabes quién es Francesca?
-.No.
-. ¿Cómo qué no sabes quién es Francesca con lo que tu la quieres? Piensa.
-. No se déjame.

 Y vuelve a quedarse en silencio y ya no responde a nada por más que le digo. De impotencia me echo a llorar y me tapo la cara. Cuando la quito la veo a ella mirándome como si no me viera. Ya me rompo y le digo:

-. Mamá ¿cómo es posible que me veas llorar y no me digas nada, ni me toques, ni me consueles, ni me acaricies?

Y ya mi llanto era tan fuerte como el de una niña. Mi hija que duerme al lado se despertó y entró en la habitación.

-. ¿Qué pasa? ¿Qué tienes mamá? ¿Por qué lloras? ¿Le pasa algo a Yaya?
-.¡Mírala como está! Con la mirada perdida y no me habla, ni si quiera viéndome llorar. Eso no es normal. Yo no sé si llamar a una ambulancia y llevarla de nuevo al hospital porque ya no puedo más. No sé qué hacer. A lo mejor estoy haciendo mal teniéndola en casa.

A todo esto llorando desesperada y de una lado a otro de la casa.

-. Mamá cálmate por favor. Yaya está bien de salud. Tu la cuidas muy bien. Sabes que a ella le gusta mucho la cama  y es una dormilona. Y desde que ha llegado se ha derrotado y acomodado porque estás tu. Ayer caminó por primera vez y seguro está agotada déjala dormir.
-. Pero si ha desayunado y le he cambiado los pañales y le he hecho de todo con los ojos abiertos y ni buenos días me ha dicho.
-. Tu madre es sonámbula, Ya te lo he dicho. A mi por las noches me vuelve loca. Me llama y luego no sé lo que quiere ni atiende a nada. Solo dice incoherencias. Y me cuesta que se duerma porque por duerme todo el día. Hoy está hecha polvo má. Déjala que duerma. Vete arriba y descansa que tu estás agotada y por eso estás nerviosa.

Le hice caso. Le eché un último vistazo. Dormía. Y me fui llorando escaleras arriba con hipidos y todo.
Mi marido que estaba escuchando todo se estaba vistiendo para bajar. Y me dijo:

-. Tranquila cariño. No te pongas así.
-. Es que ya no puedo más.

Y me harte a llorar con la cara en la almohada. Me dejó tranquila que descargara. Dio la vuelta a la cama, se acerco, me acarició el pelo para consolarme, me dio un beso y bajó a controlar que todo fuera bien. Lloré hasta que no pude más.

 Me limpié la cara y comencé a respirar intentando relajarme.
Tenía que distraer mi mente. Pensar en otra cosa. Cogí el móvil y abrí el Facebook. Lo primero que encontré fue las fotos que subió mi nuera y las compartió en mi muro. ¡¡¡Gracias María Isabel!!

Dieciocho fotos que me alegraron el día. Eran casi todas del cumpleaños de mi hijo el 14 de mayo. Todos tan guapos  y tan felices. Mis nietas hermosas. Mi trastito Attenya, haciendo de las suyas y con esas carillas que pone.
 ¡¡¡Me hicieron cambiar el ánimo!!!

Bajé con el portátil y cuando conseguí despertar a mi madre casi a las 12 le planté el portátil delante y le enseñe las fotos y dijo:

-. Ay mi Francesca que linda está. Y mi Willy, cariño cuanto te quiero. Que guapa está María. Ay mi Attenya que bonita es y que grande está.
-. Máma ¿Cuántos años tiene Attenya?
-. ¿Tres?
-. Aun no, los cumple el 11 de septiembre.
-.¡Está grande!
-. Mamá, ¿me das un beso?
-. Si cariño. Mua mua mua mua

Y me dio mi mami muchos besos. Ya era otra vez ella. ¡Joder que susto! La vieja es sonámbula.

Y lo hablamos por la tarde cuando vino mi hermano y le conté. Él dice que en el hospital de noche también lo asustaba, que eso era lo que me contaba de cuando hablaba y se sentaba como buscando algo.

Y conseguí yo sola sacarla de la cama y llevarla a su sillón. Y comió sola. Y Se echó su siesta y allí la encontró mi hermano fuera de la cama.

Él viene todas las tardes sobre las 3 hasta la cena para que yo descanse y estar con ella. Ha aprendido a tomarle la tensión, el azúcar, a pincharle la insulina y a cambiarle los pañales a su madre. Es un buen hijo.

Ahora la levanta y la hace caminar pasito a pasito desde ayer. Hicimos video conferencia con Willy en Perú y la vio dando pasitos y la sonrisa le llegó a las orejas porque adora a su abuela. Su Yaya linda como él la llama.
La sentamos con la tablet y vio a su nieto y a su bisnieta y se rió y hasta le aplaudió a la Attenya cuando nos cantó.

Ceno bien sentada a la mesa por fin. Llegó pasito a pasito agarradita de las manos de su hijo y la sentamos en su sillón despacito y cenó todo ella solita.
Ya muy cansada la llevamos a la cama sentada en la silla de ruedas de mi escritorio. La acosté y la dejé dormida plácidamente y me subí a la cama y sentí ganas de escribir y empecé. Me hace mucho bien.

Hace un rato bajé a su ultima medición de glucemia y pichazo de insulina nocturno. La cambié y aun agotada me ayudó. Yo le hablaba de Willy y de la enana y de lo que haríamos cuando vinieran y ella no paró de sonreír lucida total. Medio dormida le hablaba y me contestaba bien.

 Le dije si quería un vaso de leche calentita y me dijo que sí. Se la llevé y se la tomó  con una pajita sin dejar de sonreír. Me la comí a besos y le dije:

-. Sueña cosas bonitas mi amor. Con Willy y con la Attenya y las vacaciones inolvidables tan lindas que vamos a pasar que ni tu nieto ni tu olvidaran nunca.

Sonrió.

-. ¿Me das un besito mamá.?

-Siii- sonriendo con los ojitos cerrados y me dio muchos.

-. Te quiero mucho mamá, que descanses
-. Yo también-.muy bajito, y se durmió.

Y yo subo y termino este capítulo feliz que subo sin releer, sin corregir, pero que me ha salido del alma. :-)

Buenas noches y felices sueños.
El día 20 de mayo de 2014 le dieron el alta.

4 comentarios:

Miri dijo...

Querida Ana!
Estoy pasando por una epoca muy censible y tus palabras me han hecho llorar, siento mucho por lo que estas pasando!
Ana, tienes que cuidarte mucho, para tener fuerzas para tu mamita, que deseo de todo Corazon mejore dia a dia!!!
Te mando un fuerte abrazo y muchos besitos, contenta de poder entrar a este blog porque en el otro no puedo.......
Mucho carinio!
miri

Ana Rial Ybáñez dijo...

Querida Miri,
mil gracias eres un amor.
Espero que te encuentres bien al igual que tu marido y tu mami.
Hacía mucho que estaba alejada de la blogosfera. Me alegra de que puedas entrar en este blog. En el de cocina volví al formato antiguo, sigo cocinando pero no he publicado hace mucho.
Un beso grande desde Canarias hasta Toronto amiga.

LA COCINERA DE BETULO dijo...

Después de pasar por tu blog de cocina he venido por aquí y la verdad es que he llorado contigo, vaya susto, qué nervios, no me extraña que de repente ya no pudieras más, menos mal que tienes a los tuyos a tu lado y todo acabó mucho mejor de lo mal que pintaba.
Necesitas cuidarte tú también para cuando venga tu hijo os vea a todos bien y no se quede con pena.
Mil besos guapa!!!

Nancy Ocampo dijo...

No sabes como te entiendo .Nosotros lo pasamos asì con mi suegro .
En menos de dos meses se quebrò las dos caderas . Tenia 90 años y al final ya tenia alsheimer y que no te reconozcan es doloroso .
Las anestesias le hacian fatal alucinaba , veìa cosas inesistentes .
Pero tu felicidad y irte a dormir con su cambio y saber que comiò y se alegro de ver a tu hijo y tu nieta .

Pasiencia y cuidate mucho y desahogate es una manera de sentirte mejor .

Un beso , cuìdate .
Nancy