domingo, 4 de abril de 2010

Recarga de pilas en plena NATURALEZA.


Hoy me he levantado tempranito feliz y llena de energía. A las ocho ya daba vueltas por la cocina tomándome un café y pensando en preparar la tarta de cumple años de mi madre. 80 abriles.

Menos mal que me dio por subir al baño a lavarme la cara y peinarme. Total, ya me visto y me pongo una camiseta y pantalón cómodo. Pero noto el fresquito de la mañana y me pongo encima el albornoz.

Bajo de nuevo, y me doy una vuelta por la terraza mirando las plantas. Hace una mañana preciosa y pienso en hacer la tarta y dejarla en la nevera y largarnos a disfrutar del día en el campo.

Tan ecológica yo decido sacar el plástico y el papel a reciclar que tengo los contenedores en la esquina y me llevo al perro.

Salgo con el albornoz, total es domingo, las ocho de la mañana pienso quién me va a ver. Tiro las cosas miro para el suelo y el perro no está. Lo llamo y nada. Cojo el cubo subo a casa lo llamo, lo busco y nada.

Vuelvo a la calle miro cuesta arriba desde la carretera y lo veo a toda carrerilla al tío cruzando el puente camino a la montaña.

¡Él se manda solito!

Tiro para casa a quitarme el albornoz y a buscar una chaqueta y el collar y la correa.

¡Otro que pensó que estaba el día bonito para ir de campo!

Será capullo el perrito, por eso decía que menos mal que me arreglé.

Pues nada, la tarta para después y primero el paseo, si o si.

Llego a la montaña y ya estaba Ary de juerga con dos amigas, Cleo y Danni. Le echo la bronca, pasa de mi un kilo, lo dejo que paseé y descargue y ya lo pillaré.
Cuando llegamos a casa, arrestado, amarrado debajo del banco hasta que me canse, a ver si aprende. Me mira con cara de víctima a ver si lo perdono y yo le cierro la puerta.

Hay que ponerse dura para que respeten una.

Pero como yo se que lo que más le fastidia es que lo dejen fuera y cierren la puerta y no ver nada con lo cotilla que es. Enseguida ladra y raya la puerta llamando para que le abran, pero como sabe lo que ha hecho esta calladito como un zorro.

Lo dicho, hacer la tarta, desayunar y marcharnos a disfrutar el hermoso día que hace para festejar el cumpleaños de mi madre.

Perdono al perro cuando estamos listos y nos lo llevamos al campo que también tiene derecho.

Cámara de fotos en mano y miren que linda es Gran Canaria y que hermosos paisajes tiene.



3 comentarios:

silversroadnottaken dijo...

que bonitas fotos anaaaaaaaa la primavera llegaaaaaaaaaaaaaaaaa besossssss linda

Laube dijo...

Qué bonita nuestra Gran Canaria!!!!! Un besoteeeeeee

Ana Rial Ybáñez dijo...

Y tan distinta de un lado a otro por donde pasas.
Un beso y encantada de saludarte Laube